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martes, 13 de octubre de 2015

 

¡UN CAOS EXEGÉTICO ESTÁ INVADIENDO LA IGLESIA!
CRECE CONFUSIÓN SOBRE CRITERIOS DE INTERPRETACIÓN BÍBLICA


La iglesia vive por la palabra que la alimenta y que ella proclama. Nunca puede ser más saludable de lo que está su interpretación bíblica. Eso requiere en todos y todas un discernimiento crítico y un saludable "sospechómetro" ante toda enseñanza. En eso, nuestra consigna y nuestro imperativo es el mandamiento bíblico de "examinarlo todo" (1Tes 5:21), "para ver si estas cosas son así" (Hch 17:11).
Siempre ha habido interpretaciones especulativas, especialmente en la exégesis del Apocalipsis. Pero en años recientes la interpretación tendenciosa se ha extendido como un cáncer a casi toda la temática bíblica. Las especulaciones más estrafalarias se transmiten, con la autoridad de la radio, la televisión y las redes sociales, a muchos millones de personas. Algunas revistas protestantes publican sin crítica artículos que tergiversan las escrituras. Prestigiosas casas editoras, antes más cuidadosas de la seriedad de sus publicaciones, publican libros que son más propaganda que exégesis. Y aun los evangélicos cultos parecen estar un poco anestesiados para quedar insensibles a las evidencias de exégesis dudosa.

La exégesis es la ciencia histórica que busca la interpretación más probable de un texto. Los métodos básicos fueron desarrollados por los humanistas del siglo quince y adoptados y aplicados por los reformadores protestantes. La exégesis requiere una empatía grande con el contexto original del texto mismo con su propia agenda, semántica etc. Cumplida esa tarea exegética, sigue la tarea de "releer" ese mensaje antiguo para el nuevo contexto nuestro hoy. Esas relecturas deben ser fieles al previo trabajo exegético pero no deben repetirlo mecánicamente, a espaldas del nuevo contexto histórico.
A continuación propongo resumir algunos problemas exegéticos que ilustran estos principios en algunos de los muchos campos de interpretación:

(1) El creacionismo: a primera vista parece que este movimiento está defendiendo la verdad bíblica de la creación, pero de hecho defiende una interpretación específica de Génesis 1: la literal, a espaldas del contexto pre-científico de todas 
las referencias bíblicas al tema. Tratar a Génesis 1 como una refutación anticipada a Darwin es un anacronismo anti-exegético. Si los creacionistas se preocuparan por la exégesis del texto bíblico, en su contexto original, harían una relectura muy distinta de su significado para hoy.


 (2) Apocalipsis: el Apocalipsis ha sido el manicomio exegético de la interpretación bíblica. "Todo ojo lo verá" (Ap 1:7) se interpreta como una profecía de la televisión; ¡los camarógrafos estarán esperando para convertir la venida de Cristo en noticia mundial instantánea! El "666" por su parte será un tatuaje enviado desde una computadora por medio de una máquina laser. Todo eso y más, aunque el texto no da el más mínimo indicio de tales aparatos modernos, y ni Juan ni sus lectores conocían la energía eléctrica.
Me contaron que una vez un predicador demostró matemáticamente que las letras de "Adolfo Hitler" sumaban 666 y que entonces el Führer alemán era el Anticristo. Un amigo nuestro, presente en el público, calculó rápidamente que por los mismos métodos el nombre del predicador daba también 666.

(3) Exégesis ideológicamente tendenciosa: Por más de un siglo los dispensacionalistas han interpretado "Gog y Magog" (Apoc 20:8) como una referencia a Rusia. Sin razones exegéticas convincentes, y a pesar de fuertes evidencias en contra, eruditos ingleses los interpretaban en términos del conflicto entre el imperio británico y el imperio zarista de Rusia. Era inevitable que durante la guerra fría del siglo XX la misma interpretación falsa de Gog y Magog alimentara el anti-comunismo en los EUA y en amplios sectores conservadores de América Latina.

(4) Doctrinas novedosas: Muchos predicadores hoy pretenden haber descubierto verdades nuevas, como la teología de la prosperidad, los neo-apóstoles, las maldiciones generacionales y mucho más. Proclaman sus doctrinas con textos de prueba, sin análisis exegético y sin tomar en cuenta las evidencias en contra. Insisten en que Efesios 4:11 señala cinco ministerios cuando el texto griego (reflejado en la puntuación en las versiones castellanas) prueba claramente que "pastor-maestro" es un solo ministerio. Inventan unas distinciones entre dos palabras griegas ("logos" y "rhema") que en el griego son sinónimos intercambiables, para fundamentar unas doctrinas realmente aberrantes.
En general, estos predicadores y sus seguidores menosprecian, o hasta rechazan, el análisis racional del significado original del texto. Un texto favorito es "no se preocupen por lo que han de decir o cómo han de decirlo, porque cuando les llegue el momento de hablar, Dios les dará las palabras" por el Espíritu (Mateo 10:16-20).

El argumento no toma en cuenta que todo el pasaje tiene que ver con la crisis de ser arrestado, no con la interpretación bíblica ni la preparación de sermones. La irracionalidad no es lo mismo que la espiritualidad.
La iglesia necesita una mejor orientación hermenéutica. Un profesor de un seminario suramericano me dijo, "Yo no interpreto, yo solo leo", sin darse cuenta de que leer es interpretar.

(5) Homosexualidad: Este tema excita fuertes pasiones, en pro y en contra, que dificulta tremendamente la buena exégesis de los textos pertinentes. En la exégesis anti-homosexual, con sólo emplear el término moderno "homosexualidad", como fenómeno que conocemos hoy, a menudo interpreta los textos bíblicos en el contexto moderno y no el del texto original. A menudo interpretan con mucha parcialidad el relato de Sodoma, hasta emplear el término "sodomita", que en toda la Biblia significa solo "habitante de Sodoma" sin ningún sentido sexual. Algunos interpretan Daniel 11:37, "no hará caso del amor de las mujeres" (RVR) como una denuncia, hasta una profecía, de la homosexualidad. Pero el contexto no es el sexo sino el culto y el sujeto es un rey (¿Antíoco Epífanes?) que "no tomará en cuenta...al dios que adoran las mujeres" (NVI; BP).
Al otro lado del debate, distinguidos biblistas también han hecho propuestas exegéticamente dudosas. El esfuerzo básico consiste en limitar la denuncia bíblica solo a casos de incesto, pederastia, esclavitud o injusticia y opresión (adikía). Su mayor desafío ahora es proponer una relectura fiel y convincente para nuestro tiempo.
Conclusión: Con este breve resumen concluyo una serie de artículos en que intento realizar un "análisis exegético" de los escritos analizados, para ver si sus interpretaciones representan la explicación más probable y mejor fundamentada de los textos bíblicos en su original contexto histórico. En ningún momento se trataba de la homosexualidad como tal sino de la mejor interpretación de los textos bíblicos, de cómo esos autores antiguos entendían el tema en su propio contexto histórico y social.
Estoy cada día más convencido de que la exégesis es una ciencia histórica, con sus propios métodos y reglas, en busca de la interpretación más probable de un texto escrito. Creo que la iglesia está en una crisis exegética en que tanto simples creyentes como también importantes líderes carecen de métodos y criterios para evaluar con discernimiento las diversas ofertas exegéticas. Sobra mencionar la jungla de interpretaciones especulativas y tendenciosas del Apocalipsis, pero el fenómeno se va generalizando en los púlpitos y en las cátedras académicas.

Un gran signo de esperanza ha sido el surgimiento de una comunidad exegética con un despertar de la exégesis evangélica (F.F. Bruce, Gordon Fee y muchos). 

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